domingo, 16 de maio de 2010

Um dos vinte

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvage te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros,
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Obscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.


Poema retirado do livro Veinte poemas de amor y una canción deseperada / Neruda, Pablo - Rio de Janeiro; José Olympio, 2004

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